Un académico McNair de Sul Ross y oriundo de Presidio se esfuerza por salvar los cielos oscuros

Hace 200 años, las únicas luces por la noche en la región del Big Bend eran las hogueras y las estrellas (y, posiblemente, las luces que todavía no eran conocidas como las luces de Marfa, dependiendo del experto a quien se lo preguntas). Desde entonces, las ciudades como Presidio, Marfa y Alpine han sido establecidas y han crecido en tamaño, pero la región del Big Bend sigue manteniendo uno de los cielos nocturnos más oscuros de todos los Estados Uni-dos.

A Alfonso Anaya, de Presidio y que está haciendo su carrera en artes digitales en la Universidad Estatal de Sul Ross, le gustaría ayudar a que las cosas queden así.

“He crecido en una zona rural y he podido ver estrellas brillantes toda mi vida,” dijo. “Cuando era niño, sabía que había algo en el cielo oscuro que era tan interesante, algo que no comprendía del todo, pero que quería comprender.

“Y una noche, hace poco, estuve en Los Ángeles y no pude ver ni una estrella. Era húmedo. El cielo era amarillo debido a la niebla tóxica y la contaminación lumínica. Mi mente estaba confusa. ¿Era de día o de noche? No estaba seguro.”

Anaya decidió estudiar el tema de la creciente contaminación lumínica como uno de los quince investigadores universitarios del McNair Summer Research Institute en Sul Ross. Con la ayuda de sus mentores Gregory Tegarden y Avram Dumitrescu, optó por combinar sus investigaciones con un proyecto creativo diseñado para dejar huella.

“Mi proyecto creativo es tomar fotos de los cielos nocturnos, así como de la contaminación lumínica en las ciudades, para poder convencer a la gente de que los cielos oscuros no solo son bonitos sino que la contaminación lumínica puede afectar el cuerpo humano de manera negativa.”

Los efectos adversos para la salud provocados por la contaminación lumínica incluyen la “niebla circadiana” que Anaya experimentó en Los Ángeles, así como el insomnio, la ansiedad e incluso la depresión. Estas enfermedades son producto de mirar demasiada luz después de la puesta del sol, lo cual interrumpe el reloj natural del sueño o el ritmo circadiano.

Irónicamente, el hecho de captar las fotos nocturnas requiere que Anaya pierda algo de sueño. En la oscuridad de la noche, Anaya mantiene abierto el obturador de su cámara entre seis segundos y 20 minutos, empleando un trípode y un cable para pulsar el obturador para evitar mover la cámara.

“También utilizo una aplicación para el teléfono móvil llamada Sky Guide. Me permite escoger una ubicación donde quiero tomar fotos y la aplicación me dice, por ejemplo, dónde estará posicionada la Galaxia de la Vía Láctea en un momento dado desde esa ubicación.” Durante su presentación McNair, Anaya usó fotos contrastantes y la Escala de Cielo Oscuro de Bortle para resaltar su razonamiento respecto a los cielos oscuros. Una foto mostraba la belleza de un cielo iluminado por estrellas justo al oeste de Marathon, una zona que entra en la clase 1 en la Escala de Bortle en cuanto a su excelente oscuridad. Una segunda foto captó una zona industrial con una intensa contaminación lumínica en Long Beach, California, que entró en la clase 9 en la Escala de Bortle, lo que significa el nivel más alto de contaminación lumínica.

“Era tan brillante (por la noche en Long Beach) que solo podías ver dos estrellas en el cielo,” señaló Anaya. “Podías ver que no había ningún esfuerzo por emitir la luz hacia la tierra. Se emite por todos lados. Otros factores como la niebla tóxica y la humedad aumentan también la contaminación lumínica.

“Alpine, dentro de los límites de la ciudad, entra en la clase 4 en la Escala de Bortle,” añadió.

Se pronostica que la población de los EE.UU. llegue a los 450 millones antes del 2050 y Anaya se pregunta si habrá lugares oscuros para poder experimentar en los EE.UU. a mediados del siglo.

“Una de mis amigas ha vivido en Los Ángeles toda su vida, y un día se cansó de estar rodeada de tanta gente. Simplemente quería salir de la ciudad. Así que le dije que debía venir a visitarme y podíamos ir al Parque Nacional del Big Bend. Fuimos allá y una vez se puso el sol, la expresión en su rostro era de asombro. Esa noche pudimos ver toneladas de meteoros de la Lluvia de Meteoros de Gemínidas y el rostro de mi amiga me hizo preguntar cuánta gente no ha podido experimentar las estrellas de la manera que yo lo he hecho toda mi vida.”

Para ayudar a conservar la increíble experiencia de los cielos oscuros, Anaya tiene previsto seguir con su esfuerzo que comenzó con la investigación McNair. Además de la fotografía, quiere crear una publicación informativa en la que explica las ventajas de usar accesorios externos de iluminación que no solo limitan la contaminación lumínica sino que usan menos electricidad las noches en que hay luz de luna.

“La publicación será diseñada para convencer sobre todo a la gente de las zonas metropolitanas y para convencerla visualmente. Soy un firme creyente en el poder de la información visual para cambiar las opiniones de la gente respecto a este asunto.” Finalmente, Anaya espera que el creciente número de habitantes de ciudad en los EE.UU. “vean la luz” y hagan un esfuerzo por mantener o incluso aumentar la oscuridad de sus cielos nocturnos.

Traducción de MIRIAM HALPERN CARDONA


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