LEJANO OESTE DE TEXAS – “No se puede tener éxito con las verduras,” dijo tajantemente Mike DeGiglio, director ejecutivo de Village Farms, mediante una conversación telefónica esta semana. Es una declaración preocupante de un hombre que está al timón de una empresa multinacional de cultivo de verduras. Abatido, añadió, “La industria entera de las verduras en los Estados Unidos sucumbirá a México.” DeGiglio reconoció que la industria se enfrenta a una nueva incerteza, ya que proliferan en la Oficina Oval y el Congreso las amenazas volátiles respecto al comercio mexicano. Pero DeGiglio no está en crisis. Al contrario, espera que el cáñamo y el cánnabis se conviertan en la puerta al éxito de Village Farms. “Texas tiene un clima que es favorable para el cultivo interior y exterior de cáñamo,” según dijo el director ejecutivo. Su empresa, que espera empezar a funcionar rápidamente, acaba de presionar exitosamente su legalización en Texas. El cáñamo es una forma no psicoactiva de la planta del cánnabis, que había sido declarada ilegal en los Estados Unidos a nivel federal hasta que llegó el Proyecto de Ley del Cultivo de Trump en 2018, que dejó de clasificarlo como sustancia controlada bajo el listado uno, una clasificación que compartía con drogas como la heroína.

El mes pasado, los legisladores de Texas votaron unánimemente para legalizar la producción del cáñamo en Texas. Village Farms ya ha arrancado la mitad de to-dos sus tomates en el invernadero de Monahans, de 1.3 millones de pies cuadrados, para preparar para su primera cosecha de cáñamo. Antes del invierno, considerará expandirse hasta los campos de las instalaciones de Monahans. Las únicas barreras a que se enfrenta son la fir-ma del Gobernador Greg Abbott en el proyecto de ley antes del 12 de junio, y esperar a que el estado establezca las normas industriales.

Aunque tiene previsto iniciar el cáñamo en el Oeste de Texas en Monahans, DeGiglio ya prevé una expansión hacia sus invernaderos del Big Bend en Fort Davis y en Marfa tan pronto como en 2020. Mientras tan-to, DeGiglio dijo que continuará cultivando tomates e iniciará un programa genético en las instalaciones de investigación de cría en Marfa que aislará “el aceite puro y claro que es el CBD,” un cannabidiol no psicoactivo que se puede encontrar en la planta del cáñamo.

El CBD ha subido exponencialmente en popularidad, según DeGiglio, que mencionó que el extracto “se trata de salud y bienestar. Es una industria de productos para el consumidor. No cura ninguna enfermedad pero sí reduce los síntomas.” Las empresas y los círculos del bienestar que promocionan el CBD han sugerido que reduce la ansiedad, que ayuda a dormir y que afecta positivamente en el Alzheimer, la esclerosis múltiple y otras dolencias.

Como muestra de lo rápido que la legislación y la percepción pública están cambiando alrededor del cánnabis, el pasado viernes la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) celebró su primera reunión sobre la droga y su extracto para la salud y el bienestar, CBD.

La reunión suscitó preocupaciones sobre la regulación en la industria del CBD y por el hecho de que existen pocos estudios sobre la eficacia de la droga. La FDA sí reconoció que hay una alta demanda de CBD y espera hacer que el extracto sea seguro y que esté regulado y sea accesible.

La industria de la cultivación en los EE.UU. ha tenido dificultades desde que el presidente Bill Clinton aumentó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), que permitió que México exportara verduras a los Esta-dos Unidos. Con NAFTA, según dice DeGiglio, ›No podemos competir.› El director ejecutivo dice que hoy en día México paga a sus empleados entre 4$ y 6$ para un día entero de trabajo. Mientras tanto, su empresa lucha por compensar a sus empleados con 15$ la hora, un seguro médico y dental y un plan de pensiones 401(k).

Muchos de sus trabajadores de los invernaderos en Marfa y Fort Davis viajan al trabajo cada día desde la ciudad fronteriza mexicana de Ojinaga, Chihuahua.

Para los granjeros estadounidenses, el cáñamo es distinto. México no puede exportar cáñamo a los Estados Unidos, lo que significa que el mercado está abierto a la competencia para los granjeros estadounidenses. Afortunadamente para Village Farms y sus tres instalaciones en el oeste de Texas, la empresa está singularmente preparada para este cultivo que acaba de ser legalizado.

Cuando los políticos canadienses legalizaron el cáñamo y luego el cánnabis, la empresa multinacional de cultivación convirtió muchas de sus operaciones canadienses de tomates en la frondosa y verde planta del cánnabis. La Canadian Cannabis Joint Venture (una empresa conjunta) tuvo como consecuencia muchos más dólares para la empresa, generando 5.5 millones de dólares en su primer trimestre de ventas.

Ahora está preparado para traer el cáñamo a Texas y, en el caso de que sea legalizado algún día, la marihuana también. El mercado está buscando un producto de invernadero de alto valor y de cultivo sostenible para su uso en los productos farmacéuticos de alta gama o en productos tipo farmacéuticos y Village Farms está preparado para cubrir ese mercado.

Pero, “Hasta que el USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.) publique sus directrices reglamentarias sobre las regulaciones respecto a su cultivo, nadie puede cultivarla en un campo o un invernadero,” señaló DeGiglio. Esas directrices podrían llegar este otoño, y no afectarían la temporada de cultivo de cánnabis, pero los invernaderos funcionan durante todo el año, lo que podría otorgara Village Farms una ventaja en el mercado.

No obstante, la empresa no está preparada para dejar de cultivar verduras. “Seguimos teniendo uno de los mayores invernaderos de Norteamérica, en la Columbia Británica, y es de tomates. Seguiremos cultivando verduras,” pero DeGiglio añade que depende mucho de las tensiones actuales entre México y los Estados Unidos. “Intentar dirigir un negocio con toda esta locura gubernamental es extraño.”

DeGiglio dijo que durante 22 años Village Farms intentó “convertirse en una empresa de texanos orgullosos” y cultivar tomates en Texas que estuvieran libres de pesticidas, libres de semillas modificadas genéticamente y con un perfil de gusto bien cuidado. “Aunque nuestros consumidores lo quieren, los minoristas están buscando el precio más bajo. Tienes que igualar el precio mexicano y no puedo hacerlo.” La pasión que siente DeGiglio por sus verduras es latente. “Es frustrante. Me siento orgulloso, pero ¿qué puedes hacer?”

Un comunicado de prensa emitido por la empresa el 1 de marzo decía, “Village Farms po-see y dirige 5.7 millones de pies cuadrados de instalaciones que son invernaderos actuales y tecnológicamente avanzados en el Oeste de Texas, uno de los mejores climas para el cultivo en los EE.UU. Si Village Farms convirtiera sus operaciones en Texas para la producción del cáñamo, constituiría la mayor huella de producción de cáñamo en invernaderos en Norteamérica.” El futuro incierto de Village Farms en el oeste de Texas y de sus 600 empleados se está volviendo cada vez más claro.

Traducción de MIRIAM

HALPERN CARDONA