Un soplo de aire para la ruinosa iglesia de adobe en Ruidosa

RUIDOSA, CONDADO DE PRESIDIO – Antes de que se marchitasen los cultivos de algodón en Ruidosa, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús era un orgulloso santuario de adobe donde la gente del pueblo se reunía para celebrar los acontecimientos de la vida. Los bautismos, las bodas, los funerales y la misa semanal medían el latido de un bullicioso pueblo fronterizo, a 37 millas al noroeste de Presidio.

La iglesia fue erigida alrededor de 1914 bajo la dirección de un sacerdote católico nacido en Holanda –el padre Nicholas Brocardus Eekin– y fue construida por manos locales. Al menos un participante sabía trabajar con la arquitectura terrosa, ayudando a construir dos torres con tejados piramidales que flanquean la entrada y cuatro altísimos arcos que se cree que son los arcos de adobe tradicional más grandes de Texas.

Poco a poco, la población llegó a los 300 residentes y a finales del siglo XIX y principios del XX, el pueblo ubicado al pie de las Montañas Chinati se convirtió en el hogar de un molino de harina, una desmotadora, una oficina de correos y un almacén general.

Pero luego menguó el flujo del Río Bravo hasta un modesto hilo de agua y también se consumió la economía de Ruidosa. Bajó drásticamente la población del pueblo, con 43 ciudadanos en el último censo. La Diócesis Católica de El Paso dijo al Condado de Presidio que no tenía planes para enviar jamás a un sacerdote al pueblo, y la iglesia de 105 años de antigüedad ha sufrido durante las décadas de desuso. Los bordes de cada ladrillo expuesto de adobe se han visto redondeados a medida que décadas de viento y lluvia han devuelto a la tierra la mezcla de barro secado al sol. Un día, un arco colapsó abruptamente. En algún momento, el edificio fue vaciado y se sabe poco acerca de la distribución interior de la iglesia original. La sacristía –una sala donde tradicionalmente los sacerdotes se preparan para un servicio– desapareció por completo y una inspección errónea de la propiedad hizo que se regalara el terreno donde estaba ubicada.

Ha habido múltiples reparaciones irregulares de la iglesia. Varios esfuerzos han visto el levantamiento de una pared, la sustitución del tejado y la reconstrucción de una de las torres, pero de momento el camino hacia la restauración ha sido una historia de partidas en falso. La escasez de fondos y las pobres prácticas con el adobe han dejado al edificio necesitado de estabilización, conservación y restauración.

“Estamos buscando información histórica: fotografías, especialmente fotografías del interior,” dijo Mike Green, arquitecto, que está liderando la creación de una organización sin ánimo de lucro – Friends of the Ruidosa Church (Amigos de la Iglesia de Ruidosa)– junto con el arqueólogo David Keller y otros colaboradores más dedicados a restaurar la iglesia y devolverla a su antiguo esplendor.

En mayo de 2016, Green convenció a Cinderela Guevara –Juez del Condado de Presidio–, y a Mona García –miembro de la Comisión Histórica– para que hicieran un viaje en coche hasta El Paso. Supuso que la iglesia rara vez cede propiedad, pero de todos modos los tres fijaron una reunión con la diócesis con la esperanza de presentar un plan para salvar el edificio.

Para su sorpresa, el obispo estaba abierto a ceder la propiedad al Condado de Presidio. En los siguientes tres años y medio, se ha necesitado hacer investigaciones, inspecciones de terreno, entregas de terreno vecinos y muchas manos para hacer llegar la escritura de la iglesia al Condado de Presidio. El lunes, durante una reunión de los comisionados celebrada en Ruidosa, los comisionados aceptaron formalmente la propiedad de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

No obstante, la iglesia no estará mucho tiempo en manos del condado. Se calcula que el proyecto completo de estabilización, conservación y restauración cueste más de dos millones de dólares, ya que no hay muchos expertos en adobe y la ubicación remota hace que sea difícil conseguir mano de obra y materiales. Al condado no le interesa buscar la pericia y la supervisión necesarias, ni tampoco puede solicitar subvenciones y donaciones privadas tan fácilmente como lo puede hacer una organización sin ánimo de lucro. En cambio, el gobierno tiene previsto entregar la propiedad a Friends of the Ruidosa Church cuando la organización obtenga oficialmente su estatus como organización sin ánimo de lucro, cosa que se ha abstenido de hacer hasta que estaba claro que el plan iba a seguir adelante.

“Hay mucha gente preparada para donar dinero al esfuerzo y que no estaba dispuesta a donarlo hasta que obtuviera el estatus de 501(c)(3),” explicó Keller a la corte de Presidio. “La gente realmente está dispuesta a respaldarla. Necesitamos tener la seguridad de que el condado entregará la escritura a la organización sin ánimo de lucro y que el condado será un socio solidario.” El condado estaba ansioso por colaborar, y el comisionado Eloy Aranda hizo hincapié en su entusiasmo por el proyecto.

A medida que espera la obtención de su estatus como organización sin ánimo de lucro, el grupo reunirá historias, artefactos y pruebas locales a medida que reconstituye un informe estructural histórico. Espera restaurar el interior para que se parezca lo máximo posible a su estado original pero, para poder hacerlo, tendrá que depender de las historias y las fotografías de los lugareños.

Green urge a todas aquellas personas que entraron en la iglesia cuando estaba en funcionamiento a llamar al 432-244-6727 para compartir sus historias y fotos: el entusiasmado arquitecto incluso prefiere hacer una visita en persona para saber más acerca del edificio que espera salvar.

“Encontramos la campana,” dijo entusiasmado. El campanario central ya no existe pero circulaban rumores sobre el paradero de la histórica campana. “Mi amiga Betty Gattis, en Alpine, se dispuso a encontrarla,” y Green dijo que solo necesitó dos días. La campana ha sido trasladada a una escuela cercana, que, por las mañanas, solía llamar a los estudiantes que atravesaban la frontera para aprender de un educador local.

En cuanto a las historias orales, el grupo solo tiene una. Chon Prieto, ganadero local, recordó memorias de su infancia como monaguillo en la iglesia de Ruidosa. “Confirmó que había un suelo de madera y un altar levantado de madera y también confirmó que había estatuillas religiosas colocadas a lo largo del perímetro del santuario.” Aunque solo son memorias borrosas para Prieto, para el grupo de restauración se trata de pedacitos vitales que aportarán datos al trabajo futuro. Existe el rumor de que las estatuillas fueron trasladadas y que se encuentran en una iglesia de Presidio. “Necesitamos encontrar a más gente como él con la que podamos hablar. Es importante completar nuestra visión, restaurarla a su condición original,” dijo Green.

La organización sin ánimo de lucro espera tener oportunidades académicas con la Universidad de Texas San Antonio y la Universidad Estatal de Nuevo México, en Las Cruces, para seguir formando a las generaciones más jóvenes en el patrimonio de las estructuras de adobe. Pero también celebrarán talleres sobre escayolas de tierra y adobe, con la esperanza de compartir la lengua vernácula del adobe con los residentes locales que tengan curiosidad. “Visualizamos un esfuerzo y una contribución comunitarios. Es una reunión importante de gente interesada y es una oportunidad para que la gente aprenda,” dijo Green.

Keller es el arqueólogo principal de proyectos en el Centro de Estudios del Big Bend, de la Universidad Estatal de Sul Ross, y resulta que también es el vecino de Green en Alpine. Cuando se confirmó la noticia de la entrega de la escritura de la iglesia al condado, Keller vio el alcance del proyecto y su papel participando en la investigación de otra parte de la historia del Big Bend. Ha llevado a cabo investigaciones arqueológicas e históricas del Big Bend durante más de dos décadas y a principios de este año publicó un libro sobre la historia del Cañón Pinto.

Green es arquitecto jubilado y director de proyectos que cuestan muchos millones de dólares, con experiencia en la restauración y la conservación históricas. Al reunir a un equipo para iniciar lo que él calcula como un proyecto de seis años de duración, trajo al conservacionista de arquitecturas Frank “Chip” Briscoe, cuya familia ha sido propietaria de terrenos en Ruidosa durante casi 50 años, y a John “Jeff” Fort III, que es el propietario de las fuentes termales Chinati Hot Springs y que es un gran defensor de varias instituciones locales. Charles Angell, que trabaja y vive en la zona, completa el equipo y resulta que es propietario de una propiedad adyacente, el antiguo emplazamiento de la sacristía, que ya ha cedido a la iglesia.

Durante el breve periodo en que el condado será el propietario de la propiedad, los comisionados tienen previsto asegurar la estructura al vallar sus entradas y la inestable torre derecha. El lunes dispuso de fondos para iniciar la instalación de las vallas, junto con las señales sobre el proyecto.

“Tardamos años en llegar hasta aquí y esta clase de proyectos requieren de una vigilancia constante, porque si no empiezan a languidecer,” dijo Green a los comisionados el lunes. “Queremos restaurar y conservar la iglesia para el uso comunitario. Un edificio activo es más sano.”

“Ahora está tan ruinosa, abandonada, desolada. Es una pequeña estructura solitaria que tiene gran potencial,” dijo Green. “Lo único que necesita es una chispa, alguien que esté preparado para hacer lo correcto para crear esta maravillosa experiencia viva.” La misión de la organización dice, “Friends of the Ruidosa Church busca proteger, restaurar y mantener la iglesia católica de Ruidosa.”

Una vez esté en funcionamiento, Green espera que se convierta de nuevo en un lugar de reunión comunitaria, creando otra vez un espacio para bodas, funerales, quinceañeras y animación.

Traducción de MIRIAM HALPERN CARDONA


 
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