PRESIDIO — Los titulares nacionales causaron conmoción durante la reunión del Ayuntamiento de Presidio la semana pasada, cuando Gamaliel Bustillos Muñoz, del Consulado Mexicano local, presentó una disposición en un proyecto de ley fiscal federal que podría añadir una tasa del 3.5% a todo el dinero que los extranjeros envían a casa, una práctica a veces llamada “remesas”. Bustillos anticipó que la medida podría tener un gran impacto en el extremo oeste de Texas y el norte de Chihuahua, donde millones de personas cruzan la frontera en busca de trabajo en industrias como la agricultura y los combustibles fósiles.

A finales de mayo, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley fiscal masivo —afectuosamente llamado por el presidente Trump y sus aliados como el “Gran y Hermoso Proyecto de Ley”— que podría tener enormes implicaciones para la zona fronteriza. Además del impuesto a las remesas, el Proyecto de Ley Grande y Hermoso podría duplicar con creces el tamaño de la fuerza policial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y financiar la construcción de 1450 kilómetros de barreras fluviales en un estado rodeado por 1900 kilómetros del Río Bravo.

La oficina del Cónsul Bustillos presta servicios en 14 condados del extremo oeste de Texas y atiende a casi 150,000 mexicanos que consideran esta parte de la frontera su hogar. “La comunidad mexicana en Estados Unidos es numerosa, y una de sus contribuciones más importantes a la economía es que gastan la mayor parte de sus ingresos aquí”, declaró Bustillos.

Bustillos explicó que los mexicanos que trabajan en Estados Unidos gastan alrededor del 80% de sus ingresos en este lado de la frontera, y el 20% restante se destina a la manutención de sus familiares en su país. Ese dinero —unos 66,200 millones de dólares en 2023— representa aproximadamente el 4% del PIB total de México. “Los mexicanos, especialmente en las zonas rurales, viven de las remesas”, explicó Bustillos. Los expertos temen que, si se gravan o regulan excesivamente las remesas, la gente abandone los medios legales para enviar dinero al extranjero. “Podrían usar métodos alternativos, como transportar efectivo a través de la frontera, lo que será aún más peligroso para esta zona específica”, declaró Bustillos.

El impuesto está destinado principalmente a afectar a los inmigrantes indocumentados. Si el proyecto de ley se aprueba en el Senado sin modificaciones, se aplicará a los titulares de tarjetas de residencia permanente (Green Card), aunque Bustillos afirmó que podría haber un crédito disponible para quienes hayan recibido un número de seguro social.

En todas las razas y nacionalidades, los inmigrantes indocumentados aportaron 96.700 millones de dólares en impuestos a la economía estadounidense en 2023. Tan solo en el estado de Texas, esa cifra fue de 4.870 millones de dólares.

El impacto no es solo financiero. La presentación incluyó datos recopilados por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, que sugieren que los inmigrantes han contribuido al crecimiento de la fuerza laboral estadounidense en el nuevo milenio, con 8 millones de hijos nacidos en Estados Unidos.

En un año en el que la retórica antiinmigrante ha dominado el debate político, Bustillos esperaba que el Congreso adoptara un enfoque más mesurado. “En general, si empiezan a gravar a la comunidad mexicana, probablemente será perjudicial y peligroso para ambos países”, afirmó.