Yolanda Alvarado speaks out against a potential border wall "man camp" in Valentine at an emotional town council meeting held on March 30. Photo by Sam Karas.

Valentine queda descartado por ahora; los contratistas ponen la mira en Presidio

A medida que el muro fronterizo se acerca a la realidad en Big Bend, los contratistas se apresuran a encontrar lugares para alojar a los cientos de trabajadores necesarios para hacer realidad el sueño del presidente Trump de un muro de costa a costa. Tanto la ciudad de Valentine como la de Presidio han recibido propuestas de empresas interesadas en las conexiones de servicios públicos para grandes campamentos para trabajadores, viviendas temporales que requerirían que estos pequeños y aislados municipios proporcionaran servicios de agua y alcantarillado para parques de casas rodantes de hasta 500 personas.

Hace aproximadamente dos semanas, un representante de Frontier Development llamó al comisionado del condado de Jeff Davis, Albert Miller, para preguntar sobre el estado del sistema de agua en el pequeño pueblo de Valentine. Frontier no tenía detalles específicos para Miller sobre los planes exactos del proyecto, pero quería conocer la situación del terreno.

Miller mantuvo una mente abierta, consciente de que la menguante población del pueblo anhelaba cualquier tipo de actividad económica, pero tenĆ­a serias preocupaciones. Como muchos funcionarios locales, Miller desempeƱa mĆŗltiples funciones para el buen funcionamiento de su comunidad y tambiĆ©n supervisa el suministro de agua municipal, que se encuentra en estado crĆ­tico. Lleva mĆ”s de 20 aƱos trabajando para ayudar a la comunidad a encontrar un nuevo camino. ā€œMi mayor preocupación es que no tenemos ningĆŗn sistema de respaldoĀ», explicó. ā€œNos abastecemos con un solo pozo. Cuando ese pozo se seca, podrĆ­amos quedarnos sin agua durante un dĆ­a y medio, a veces incluso mĆ”sā€.

El siguiente paso fue alertar a Summer Webb, la alcaldesa de Valentine. Webb ha ejercido su cargo durante unos siete aƱos al frente de un pequeƱo consejo municipal con solo tres votos. Aunque no se habĆ­a presentado ninguna solicitud oficial al ayuntamiento, decidió convocar una reunión para que los vecinos pudieran reunirse y debatir el asunto. ā€œCreo firmemente que la comunidad debe estar al tanto de esto para estar preparadaā€, declaró Webb al Big Bend Sentinel.

El lunes por la noche, una multitud de casi 100 personas, mĆ”s que la población de Valentine, llenó el centro comunitario. Yolanda Alvarado, quien administra un rancho en la ruta del muro fronterizo y cuyos hijos asisten a la escuela en Valentine, fue la primera en hablar. ā€œEsto no es solo una pequeƱa cercaā€, dijo Alvarado. ā€œSe trata de 300 hombres que entrarĆ”n, camiones de 18 ruedas y todo el combustible que transportarĆ”n. HabrĆ” trĆ”fico y necesitaremos presencia policial, que aquĆ­ es muy limitada. Tengo miedo por mis hijos y su seguridadā€.

Carol Brewer, enfermera de la ClĆ­nica Davis Mountain en Fort Davis, presentó los resultados de su investigación sobre el impacto de los campamentos de trabajadores en pequeƱas comunidades rurales, citando estudios realizados por la Universidad de Colorado en Boulder sobre la correlación entre la violencia de gĆ©nero y el auge del yacimiento petrolĆ­fero de Bakken en Dakota del Norte. ā€œEsto demuestra que las comunidades que experimentan una afluencia repentina de trabajadores transitorios, predominantemente hombres, suelen registrar mayores Ć­ndices de delitos violentos, agresiones sexuales y otros delitos gravesā€, explicó Brewer. ā€œLa investigación muestra que la violencia contra las mujeres puede aumentar entre un 30 % y un 70 %, y esto tiene repercusiones a largo plazo: afecta no solo a las vĆ­ctimas, sino tambiĆ©n a sus familias y a la comunidadā€.

El pequeƱo grupo de personas de fuera de la ciudad que se inscribieron para dirigirse al alcalde Webb y a los concejales Gabriella Gillard y Danny Garcia enfatizaron la precariedad y la interconexión de las comunidades de la región, especialmente si la construcción del muro afectarĆ” al turismo, el principal motor económico de la zona. ā€œNo solo los habitantes de Valentine se ven afectadosā€, dijo Michael Ryan, ex guardaparques fluvial del Servicio de Parques Nacionales y residente de Terlingua. ā€œMucha gente se verĆ” afectadaā€.

Deirdre Hisler, comisionada del condado de Presidio, ofreció su ayuda para que Valentine encuentre soluciones alternativas a la inminente crisis hĆ­drica de la comunidad. ā€œNo queremos que la solución a su problema de agua se convierta en un problema para nosotros, los que estamos en el RĆ­o Grandeā€, dijo.

El juez del condado de Jeff Davis, Curtis Evans, imploró a los habitantes de Valentine que no culparan al mensajero. ā€œEstos no son sus enemigos; necesitan su apoyo, no su oposiciónā€, advirtió mientras la multitud se impacientaba.

A pesar de algunos momentos de tensión durante la reunión, la alcaldesa Webb consideró que, en definitiva, fue una experiencia positiva que, segĆŗn esperaba, inspiró a los residentes a involucrarse mĆ”s en su gobierno. ā€œCaptó la atención de la genteĀ», dijo. Ā«OjalĆ” a tanta gente le importara el hecho de que llevamos aƱos con problemas de agua, pero espero que esto haya generado conciencia sobre otras cosas que estĆ”n sucediendo en la ciudad y en las que nos gustarĆ­a que la comunidad participaraā€.

Contactado por teléfono el viernes por la tarde, Rusty Wallace, de Frontier Development, enfatizó que la empresa no tiene un contrato para trabajar en el muro fronterizo. Durante aproximadamente seis años, Wallace ha trabajado con el gobierno federal para modernizar y mejorar las carreteras de la región, de modo que las fuerzas del orden y los servicios de emergencia puedan acceder de forma segura a los tramos mÔs remotos de la frontera. «Frontier Development no estÔ haciendo nada mÔs de lo que ya veníamos haciendo: crear accesos por carretera para la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Seguridad Nacional por motivos de seguridad», explicó.

ā€œUn asesino silenciosoā€

Mientras tanto, en la ciudad de Presidio, el tango con los posibles operadores de campamentos para trabajadores apenas comienza. Antes de la reunión del Concejo Municipal del 17 de marzo, el exabogado municipal Rod Ponton y representantes de Landgraf, Crutcher and Associates —una empresa de ingenierĆ­a de Odessa— habĆ­an preguntado sobre las conexiones de agua y alcantarillado para dos sitios para casas rodantes de 250 parcelas dentro de la ā€œjurisdicción extraterritorialā€ (ETJ) de la ciudad. (Al cierre de esta edición, la ciudad aĆŗn no habĆ­a respondido a una solicitud de información pĆŗblica de Texas sobre las comunicaciones con Landgraf; Ponton se negó a comentar sobre lo que calificó como un asunto comercial privado).

Tras bambalinas, el director ejecutivo del Distrito de Desarrollo Municipal de Presidio (PMDD por sus siglas en inglĆ©s), John Kennedy, ha estado suplicando al gobierno federal que envĆ­e mĆ”s información sobre el proyecto del muro fronterizo y sus posibles impactos en la ciudad de Presidio. En cartas dirigidas a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglĆ©s), al Cuerpo de Ingenieros del EjĆ©rcito y a la Comisión Internacional de LĆ­mites y Aguas, Kennedy exigió pruebas de que el gobierno federal estuviera cumpliendo con su deber de considerar los posibles impactos en la infraestructura de prevención de inundaciones de la ciudad y en el puerto ferroviario de entrada, que pronto reabrirĆ­a. ā€œLos habitantes de Presidio sobrevivieron a una inundación [en 2008] que casi destruyó esta comunidadā€, escribió Kennedy en un comunicado de prensa. ā€œEl gobierno federal reconstruyó ese dique. Es difĆ­cil comprender cómo otra rama de ese mismo gobierno puede ahora proponer construir sobre Ć©l sin siquiera una revisión de ingenierĆ­a, a menos que se crea que una exención diseƱada para la seguridad fronteriza tambiĆ©n ignora las leyes de la fĆ­sicaā€.

En una reunión del PMDD el 1 de abril, Kennedy dijo que la CBP y la IBWC habían confirmado la recepción de esta carta, pero no habían proporcionado una respuesta sustancial. El distrito, que administra una modesta base impositiva destinada a financiar proyectos de desarrollo económico, pasó entonces a debatir los posibles impactos que los dos campamentos para trabajadores, con 250 parcelas cada uno, podrían tener en la comunidad.

Kennedy explicó que Barnard Construction, la empresa con contratos para construir infraestructura vial y de muros en los condados de Hudspeth, Jeff Davis y el extremo noroeste de Presidio, se habĆ­a puesto en contacto inicialmente con PMDD para destinar una parte del Parque Industrial de la ciudad a 500 parcelas para caravanas, pero la junta debĆ­a considerar el impacto económico a largo plazo del muro antes de intentar obtener beneficios rĆ”pidos. ā€œEl Parque Industrial es nuestro principal activo para el desarrollo económicoā€, explicó. ā€œNo vamos a permitir que nada se apruebe aquĆ­ sin mĆ”s garantĆ­as que las que tenemos, que es simplemente que el gobierno nos diga: ā€œNo se preocupenā€. Se ha realizado mucha ingenierĆ­a a lo largo de los aƱos [en relación con el sistema de diques], y no sĆ© si se ha hecho algo de ingenierĆ­a en los Ćŗltimos meses con respecto a este muro fronterizoā€.

El empresario de Presidio, Carlos Nieto, se hizo eco de las preocupaciones de Kennedy sobre la aparente falta de un estudio hidrológico serio para el proyecto del muro fronterizo y expresó su inquietud por el estado de la infraestructura de mitigación de inundaciones en el arroyo Cibolo, que atraviesa Presidio. “Ninguno de nosotros habĆ­a nacido la Ćŗltima vez que Cibolo se desbordó”, dijo. “PodrĆ­a arrasar con toda la ciudad de Presidio; Cibolo es un asesino silencioso, no te va a avisar”.