Steel pipes in a Presidio truck yard were mistaken for bollard wall pieces.

Presidio

Ante la ausencia de información fiable proporcionada por el gobierno federal sobre el muro fronterizo, los residentes de Big Bend han intentado reconstruir los detalles por su cuenta. Esto ha generado un ambiente tenso, en el que los vehículos desconocidos son recibidos con recelo y las acusaciones se han descontrolado en las redes sociales.

A Theo Escontrias le bastaron solo tres horas para recibir amenazas. La semana pasada, los teléfonos se iluminaron con mensajes que alertaban sobre la presencia de camiones en Marfa, cargados con una gran cantidad de acero y con rumbo al sur. Los lugareños —incluida esta reportera— salieron apresuradamente a la calle para estar atentos a la llegada de los bolardos destinados a bloquear la frontera. Al haber una sola carretera, sería fácil detectarlos.

Los camiones nunca llegaron a Presidio. Fueron hallados descargando su mercancía en la empresa Escontrias Customs Brokerage, situada a las afueras de la ciudad. El acero no parecía encajar del todo: era demasiado largo, demasiado delgado y parecía demasiado viejo. Charlie Angell, empresario local y firme opositor al muro, publicó de inmediato un video en Instagram afirmando que el acero estaba destinado a la construcción del muro y denunciando la colaboración de los propietarios con el gobierno federal.

Anna Claire Beasley vio su publicación casi al instante. Como miembro fundadora del grupo “No Big Bend Wall” (No al Muro en Big Bend), ya había oído hablar del acero. Al ver el negocio en el video, decidió investigar un poco. Según su sitio web, Escontrias Customs Brokerage es una empresa familiar que opera en Presidio, Chihuahua y Ojinaga.

“Tenía la sensación de que aquello no guardaba relación con el muro fronterizo”, declaró al Big Bend Sentinel. Llamó al negocio para confirmar su implicación y logró hablar con Theo Escontrias, quien se mostró molesto por las acusaciones y le pidió ayuda para conseguir que se eliminara la publicación. Escontrias le comentó a Beasley que ya estaba siendo objeto de acoso.

Asimismo, Escontrias se puso en contacto con John Ferguson, alcalde de Presidio, solicitándole ayuda para calmar los rumores. A ambos les aseguró que se opone firmemente al muro y que no ha recibido ningún subcontrato para trabajar con el gobierno. El acero estaba destinado a México como chatarra.

Ferguson recurrió a Facebook para difundir el mensaje de Escontrias y recordar a la ciudadanía la importancia de verificar los hechos antes de darlos por ciertos. Por su parte, Beasley envió un mensaje de texto a los canales de comunicación del grupo “No Big Bend Wall” y a los medios de comunicación locales. Angell retiró el video y publicó una disculpa unas horas después de la publicación original. Asumió la plena responsabilidad del error. Escontrias confirmó al Sentinel que su negocio marchaba bien en ese momento, pero declinó hacer más comentarios.

Beasley señaló que es práctica habitual del grupo No Big Bend Wall confirmar con las fuentes y verificar la información antes de hacerla pública. “Queremos mantenernos vigilantes, pero no todo lo que sucede por aquí está relacionado con el muro”, afirmó. “El gobierno federal está haciendo un gran trabajo confundiendo a todo el mundo. Necesitamos ser una fuente de información precisa y fundamentada”.

Para los manifestantes que se mantienen vigilantes ante los próximos pasos hacia la construcción del muro, este episodio sirve como recordatorio de la necesidad de recibir información clara por parte de los funcionarios locales y federales. A medida que se acerca la fecha de inicio de las obras, prevista para junio —y sin que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ni el Cuerpo de Ingenieros del Ejército hayan ofrecido mayor claridad al respecto—, los residentes permanecen en estado de inquietud.

Descargo de responsabilidad: Kate Bubacz ha colaborado anteriormente como voluntaria para ayudar al grupo No Big Bend Wall en su estrategia de difusión ante los medios de comunicación nacionales.