Presidio
Las polvorientas afueras de Presidio podrían cubrirse pronto de naves industriales destinadas a centros de datos. Dos promotores de un complejo de centros de datos sondearon el interés inicial de la Junta del Distrito de Desarrollo Municipal de Presidio para un proyecto de construcción en la zona industrial.
“Lo que solicitamos al condado son grandes extensiones de terreno”, declaró Gerardo Barrera, socio fundador de Lead Capital, una firma de servicios financieros de Ciudad de México que participa en la propuesta. El 3 de junio informó a la junta que los inversores de Lead Capital buscan entre 200 y 250 hectáreas —el equivalente a una milla cuadrada—, solicitándolas tanto al Ayuntamiento como al condado de Presidio.
Su propuesta inicial, que aún no se ha presentado formalmente, incluiría la construcción de una planta generadora de gas para garantizar un suministro eléctrico constante a un complejo de centros de datos de 100 megavatios. Los representantes restaron importancia al escepticismo que han suscitado los centros de datos en otras partes de Texas y del país, y subrayaron que las instalaciones cumplirían con las normativas medioambientales.
“Es una gran oportunidad para el condado; muchos condados lo están haciendo”, afirmó Jesús Leyva, representante de Maachi —una empresa local afiliada a Lead Capital— al hablar sobre la propuesta. “Contar con el municipio como socio puede generar inversión económica a largo plazo”.
Texas se ha convertido en un destino clave en la fiebre de los centros de datos: ya se han construido más de 400 y hay otros 248 en proyecto. Un análisis del Texas Tribune reveló que los constructores de centros de datos han comenzado a buscar zonas rurales y no incorporadas donde la regulación es limitada, lo que les permite avanzar a pesar de la resistencia local, que a veces es fuerte.
Las instalaciones de centros de datos requieren enormes cantidades de terreno y recursos hídricos. Un centro de datos de 100 megavatios consumiría tanta electricidad como 50.000 hogares. Los residentes que viven cerca de centros de datos en todo el país denuncian que estas instalaciones provocan contaminación tóxica del aire y del agua, así como un aumento en los precios de la energía. Según los críticos de estos centros, el zumbido constante de los procesadores en funcionamiento puede escucharse a una distancia de hasta dos millas, causando malestar y ansiedad.
El beneficio económico no está claro. Al funcionar esencialmente como almacenes de unidades de procesamiento, los centros de datos no requieren empleo a largo plazo de la misma manera que una fábrica. Los empleos generados suelen limitarse a la fase inicial de construcción y al mantenimiento continuo. Texas deja de percibir al menos 3.200 millones de dólares anuales en ingresos fiscales estatales procedentes de los centros de datos, según datos de la oficina del contralor. Las oportunidades de recaudación de impuestos locales también son limitadas.
Leyva estimó que la primera fase del proyecto generaría 300 empleos durante los 18 meses de construcción y, posteriormente, unos 80 empleos a largo plazo. Barrera afirmó que no se requerirían fondos públicos para la primera fase del proyecto. Señalaron que ya existen inversores interesados, aunque aún no se ha identificado al cliente final del centro de datos. Este sería el primer proyecto de centro de datos para Lead Capital y Maachi.
“Aquí satisfacemos las necesidades de estas grandes empresas tecnológicas: el gas es barato y podemos facilitar el acceso a trabajadores mexicanos, cuya mano de obra es más económica”, explicó Barrera al justificar por qué Presidio resultaba un emplazamiento atractivo. El complejo industrial, situado al norte de la ciudad, cuenta con acceso a carreteras y a líneas eléctricas conectadas a la red general. La terminal de GNL y la proyectada planta de energía geotérmica podrían complementar la central eléctrica de gas propuesta.
“Los centros de datos benefician a todos, ya que generarán ganancias tanto para ustedes como para nosotros”, afirmó Leyva. Leyva es oriundo de Presidio y su empresa, Maachi, está registrada en la localidad, aunque él reside y trabaja desde San Antonio. Por su parte, Barrera tiene su sede en Ciudad de México.
John Kennedy, director ejecutivo del distrito de desarrollo municipal, y la presidenta de la junta, Laura Portillo, recomendaron a los inversores presentar una propuesta formal por escrito y dialogar con la comunidad y el ayuntamiento sobre las inquietudes relativas al impacto en la salud local y el medio ambiente.
“Se barajó la posibilidad de incluir un centro de datos de menor escala en el plan maestro del parque industrial”, comentó Kennedy, señalando no obstante que sería necesario abordar los riesgos asociados a la contaminación atmosférica y al consumo de agua.
El tesorero de la junta, Jiovannie Escontrias, mostró interés en el proyecto, destacando que la ciudad afronta un déficit presupuestario de 400.000 dólares. Los inversores indicaron que, además de construir la infraestructura, considerarían financiar la capacitación en manejo de materiales peligrosos que el cuerpo de bomberos necesita para gestionar los componentes electrónicos sensibles; dicha formación supone un coste considerable para la ciudad.
