MARFA — El viernes por la noche, la nueva sección de Big Bend de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC por sus siglas en inglés) celebró su lanzamiento en la sala comunitaria de la Biblioteca Pública de Marfa. Los asistentes disfrutaron de palomitas de maíz recién hechas y limonada mientras intercambiaban historias con organizadores experimentados que esperan aportar su experiencia a la nueva generación de líderes latinos en el lejano oeste de Texas.
Según el sitio web de la organización, “La misión de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos es promover la situación económica, el nivel educativo, la influencia política, la vivienda, la salud y los derechos civiles de la población hispana de Estados Unidos”.
LULAC es la organización latina de derechos civiles más grande y antigua de Estados Unidos y cuenta con más de 325,000 miembros activos. Fue fundada en 1929 y se creó originalmente para servir a los militares hispanos que regresaban de la Primera Guerra Mundial y que sufrieron discriminación y trato injusto en el frente interno. La organización sirve a latinos de todos los orígenes étnicos a través de 535 consejos locales repartidos por Estados Unidos y Puerto Rico, y ha sido fundamental en diversas causas, desde la desegregación escolar hasta la reforma migratoria.
La iniciativa para establecer una sección local de LULAC fue liderada por Ramón Rodríguez Aranda y Hilary Scruggs Beebe, ambos líderes del Partido Demócrata del Condado de Presidio. Esperaban aprovechar la red nacional de LULAC para ayudar a conectar a las comunidades remotas del Condado de Presidio con el poder popular en todo el país.
El programa del viernes por la noche comenzó con una emotiva presentación de Tori Santos y Olivia Ortiz de Tejanas Defend Democracy, un colectivo liderado por mujeres basado en el poder del arte, la política y la moda como herramientas de resistencia, según sus redes sociales. “Existimos para proteger la democracia, honrar nuestro legado cultural y amplificar las voces tejanas mediante narrativas visuales audaces y acción pública unificada”.
Santos habló sobre el legado de servicio y activismo de su madre, y Ortiz reflexionó sobre el poder de la protesta. “Quieren hacernos creer que somos los vencidos, pero que siempre recordemos que somos los guerreros”, dijo Ortiz. “Somos las hijas de la resistencia y las madres de la revolución… sabemos históricamente que las mujeres son creadoras de cambio”.
El director estatal de LULAC Texas, Gabriel Rosales, tuvo la última palabra y la aprovechó para reflexionar sobre el legado de pensamiento revolucionario de su propia familia. Recordó a los jóvenes líderes de la comunidad latina presentes que la unión hace la fuerza: a nivel nacional, los latinos tienen un poder adquisitivo mayor que el de las economías de algunos países. “Si tienes poder económico, tienes poder”, dijo.
Rosalles habló sobre la importancia de liderar un movimiento que tenga cabida para todos, sin importar raza, género, clase, discapacidad u orientación sexual. Instó a respetar la historia de las luchas por los derechos civiles, grandes y pequeñas, pero advirtió contra estancarse en el pasado. En cambio, los activistas debían estar preparados para cualquier desafío que el gobierno estatal y federal pudieran presentarles. “Este es el momento en que surge la verdadera valentía”, dijo Rosales.





